
Por. Raymundo Medellín.
02 de septiembre de 2024.
Un Zócalo medianamente lleno, de lo que él considera es el pueblo bueno y sabio, fue testigo del último informe de gobierno de Andrés Manuel López Obrador y fue también, su pueblo bueno y sabio el que levantó la mano, para avalar la reforma al Poder Judicial que se pretende, para que los ministros sean electos por voto popular.
Cuando López Obrador dijo: “los oligarcas quieren poder sin pueblo, pero al carajo con eso”, me recordó aquel memorable discurso en el que indicó: “Al carajo con las instituciones; él no se equivocó, lo que pasó es que aquella frase muchos no se la creyeron y ahora las consecuencias son más que evidentes, López Obrador no quiere instituciones que le obstruyan su proyecto de país, la gente todavía no alcanza a comprender los efectos de la política implementada con el nombre de Cuarta Transformación.
Me encontraba cerca de la avenida Pino Suárez, ahí estaba un señor que muy entusiasta participaba del evento político, en medio de su euforia le pregunté si él estaba de acuerdo con la Reforma al Poder Judicial, primero se me quedó viendo de arriba abajo, luego me dijo que estaba de acuerdo porque el presidente le daba dinero a su esposa y a sus hijos que estudiaban, le contesté que eso nada tenía que ver con la Reforma que se pretendía al Poder Judicial, me dijo que de todos modos había que apoyar al presidente, porque promovió el apoyo a los más pobres, le volví a decir que eso nada tenía que ver con la reforma al Poder Judicial…
Como mi camisa era azul, me dijo que seguramente yo era panista, le contesté que no, que yo era reportero y me retiré de esa zona, en la que aquel señor pretendía ponerse violento.
Casi se cumplían dos horas de escuchar a López obrador, cuando el intenso calor ya provocaba que la gente se estuviera moviendo para buscar un refugio, fue entonces cuando se escuchó la voz de Andrés Manuel imitando el grito de Vicente Fernández: “¿Ya se cansaron?”. “No”, respondieron algunos morenistas que llegaron acarreados y que fueron reclutados por los servidores de la nación.
Una mentira más que importa cuando uno de los refranes, producto de la experiencia de los mexicanos dice: “Una manchita más al tigre, ni se nota”; esto porque nadie con dos dedos de frente puede aceptar que el sistema de salud es mejor que el de Dinamarca.
Expertos han calculado que a México le tomará alrededor de 30 años para tener un sistema similar al de Dinamarca, siempre y cuando haya una inversión fuerte en salud.
Como el tema de salud quedan la reducción de homicidios, ya que es un sexenio de los más violentos; la verdad de Ayotzinapa, la descentralización de la secretarías, el crecimiento económico del 4 por ciento, cuando se está cerrando con un crecimiento del 1 por ciento; acabar con la corrupción, cuando la etiqueta de este gobierno será Segalmex, lo que también indica que no se acabó con la impunidad y sí se protegió; no terminó con las obras inconclusas como son el caso de El Insurgente, el acueducto El Cuchillo, el corredor transístmico entre otras y bueno, ni que decir de sus obras cumbres como el Aeropuerto “Internacional” Felipe Ángeles que nada tiene de internacional, la Refinería Olmeca que no dio pie a que se produjera gasolina a diez pesos y claro esa obra que causó un desastre ecológico que dio paso al tampoco terminado Tren Maya.
Pero bueno dentro de lo malo, lo bueno es que ya se va.

