12 abril, 2026

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PARA HECHOS 12 DE ABRIL DE 2016.

palacio temamatla
Lorenzo Delfín Ruiz
Hay celebridades que ganan esplendor por su obra piadosa y carisma, cosa que el pueblo, siempre favorecido por esa filantropía a prueba de balas, les agradece rindiéndole culto a su memoria y figura.
Pero hay también las que alcanzan fama gracias a su encumbrada manía por el desenfreno, la opresión y la transa. En política, la historia vieja y el pasado reciente están cargados de estos ejemplares, cosa que las crónicas periodísticas les agradecen infinitamente porque de lo contrario no habría relatos que compartir.
Las presidencias municipales, en las que por lo regular sus titulares están dotados de aromas populares pero también de un poquillo de ignorancia (célebre es aquel alcalde que se fajó la banda tricolor para dar su informe anual de actividades, o el otro que exaltó a los cuatro próceres de la Independencia: José, María, Morelos y Pavón), revientan de material para el análisis público y hasta para la burla del vecino que los sufre.
El Estado de México es tradicional hervidero de personajes de esta calaña. El público evaluará aunque sea a toro pasado una de esas hazañas que fue retratada fielmente en 2013 en el periódico InfOriente de México.
Alguna vez, en plena borrachera de su administración en la que la desfachatez no sólo era frecuente sino requisito indispensable, el presidente José López Portillo declaró a los cuatro vientos (¿en verdad no habrá más que cuatro?) que José Ramón López Portillo Romano, el hijo a quien mantenía quien sabe si trabajando pero sí cobrando en el gabinete, era el orgullo de su nepotismo.
Moncho se agregaba a una respetable lista de familiares con “hueso”, encabezada por Margarita, la hermana cómoda de don Pepillo. Pero si a esas vamos, un micropersonaje de una microrregión del estado mexiquense (de Temamatla, pues) en estos momentos debería ser la envidia del cachondo ex presidente de México.
Vivaracho como era y si ahora fuera mandatario, López Portillo habría instituido de inmediato el “Premio Libertario Don Nepote” y sin más se lo hubiera entregado al alcalde temamatlense (el autor aclara que no tiene absolutamente nada que ver ni ha inventado el gentilicio de Temamatla), Rosalío Muñoz. La condecoración no sería para exaltarlo, sino para que le pasara corriente de cómo le hace para hacer negocios personales y sostener en el ayuntamiento a parientes e incondicionales con sueldos de ejecutivo japonés, en un poblado con nivel de vida haitiano.
Fuera del protocolo, López Portillo le habría dicho al presidente municipal temamatlense:
–No se haga, don Chalío. Aquí tengo una lista bastante decorosa en la que aparece su cuñadísimo Marco Antonio García Mireles cobrando sus buenos pesototes como Subtesorero… además, ¿realmente trabaja? Y luego aparecen más acá dos hermanos a los que tiene como Director y Subdirector de Administración. ¿Pos qué administran si Temamatla, como usted dice, está más jodido que desempleado en Navidad? Y ya ni la raspa, don Chalío, ¿cómo es que estos brothers le vendieron al ayuntamiento como nuevos los muebles que sacaron como basura de la bodega de su papá (el papá de los hermanos, no de usted)? Luego me dice mi gabinete que estos pilluelos ni siquiera van a trabajar y que, óigame, ya se voló usted la barda, construyen en un predio sin documentos en regla. Y si es cierto que tiene usted un secretario particular déspota, prepotente y con sueldazo, le pediría amablemente que me dé chance de ser su secretario pa´ sacar lo suficiente y mantener la Colina del Perro. O présteme a su aviador Salvador Rafael Venegas Popocha y de paso, no sea gacho, hágame su socio para vender el agua que en febrero y marzo quién sabe a donde llevó usted con su pipa de usted y que tiene el rótulo de la CTM. No sea manchado, el agua no era para la colonia Tepancal si ahí na más viven 250 personas y usted sacó agua como pa´ abastecer a todo el DF… ¿Y no me decía usted que sus bomberos son voluntarios? Entonces, ¿por qué los tiene en nómina con sueldos que ni mi familia cobra? Don Chalío, me cai que es usted un genio pa´l chanchullo… ¿no quiere usted ser mi secretario de Hacienda?
Tan modesto como es, don Chalío debió responderle al mandatario:
-Nel, don Pepe, con mucha pena, pero ahí no sacaría ni pa´l chivo…
MÁS DE LO MISMO
Un año después, el descarriado alcalde no debió enderezar el camino gran cosa, a juzgar por la virulenta crítica que conquistó:
PARA EJERCER LA POLÍTICA, DICEN los sabios, se necesita sensibilidad, audacia, talento, pasión, responsabilidad… y hasta un poquito de habilidad, cosas que en el mexiquense municipio de Temamatla no son requisitos necesarios, porque con ser mañoso y huérfano ya se está del otro lado…
Y es que si aquellos estudiosos se dieran una vueltecita por Temamatla, que ninguna culpa tiene de estar olvidado de la mano de Dios y mucho menos de ser saqueado todos los días por sus gobernantes en turno, sabrían verdaderamente lo que es traer veneno de coralillo en la sangre. Porque sólo eso puede ser tan fastidioso como lo que hace (y deshace) su presidente municipal para perpetuarse en el poder… o para cubrirse las espaldas y no ser llevado a la cárcel al final de su gobierno, como debieron recomendarle alguna vez en alguna cantina.
Amable como siempre es, el autor reflexiona que no tendría por qué estar utilizando este espacio para juzgar la actuación del presidente municipal de Temamatla, José Rosalío Muñoz López… pero ¿a quién se le ocurre, en un municipio donde cada uno conoce hasta el ADN del otro, emperrarse en escoger ya de entre su círculo de complicidades al candidato a sustituirlo en 2015, con antecedentes que solamente le asegurarían una derrota electoral y su probable ingreso a un penal de máxima seguridad? Pues solamente se le ocurre al tal Chalío, que en lo oscurito ya decidió a quién heredarle todas las broncas y los tejemanejes administrativos en que está metido, pero con muy mal tino porque su protegido tiene un hijo acusado de un delito sumamente grave que rigurosamente servirá para ahuyentar electores.
Para descargo del alcalde que hace año y medio se encaramó en el poder municipal a través de Movimiento Ciudadano, sus voces amigas le recomiendan que de plano escoja como su candidato ideal a la presidencia municipal, no al papá del delincuente, sino al delincuente mismo que goza de cabal libertad.
Porque –le sugieren- ¿para qué andarse por las ramas si lo que busca es mostrar su enorme talento, así como encontrar a alguien que se aviente a protegerlo y que solamente lo encontraría en individuos con vocación criminal?
De paso, Chalío tendría la oportunidad de demostrar sin equivocarse que de candidatos delincuentes se nutre la política local. Así y sólo así aseguraría el triunfo electoral de su sucesor y, en consecuencia, afianzaría la impunidad que busca.
Sin embargo, el pellejo que el alcalde buscar salvar con tanta vehemencia porque se trata del suyo, ya tiene varios precios, entre ellos el de 800 mil pesos que sus detractores acusan que desvió “quién sabe pa´ donde” y que estaban destinados por el gobierno estatal para la pavimentación de calles.
UNA MÁS
El pendiente que el presidente municipal de entonces tiene con quienes lo eligieron debe ser colosal, porque todavía se le recuerdan de manera no muy amistosa otros de sus “trabajitos”:
*¿QUÉ MOSCA LA HABRÁ picado al alcalde de Temamatla, Rosalío Muñoz, que, a diferencia de los tiempos en que hizo campaña, ahora son pocos los que lo soportan?
En aquellas fechas prometió a sus ahora gobernados que de ganar la contienda electoral de 2012 pagaría la cuota de inscripción a los menores que estuvieran cursando educación básica, cuota que deciden las asociaciones de padres de familia para darle mantenimiento a planteles, aunque pocas veces se observan los resultados de la aportación.
Pero bueno, lo cierto es que al titular del gobierno municipal ya se le olvidó ese “compromiso”. Pero aún hay quienes cifran esperanzas en que al inicio del nuevo ciclo escolar responda en ese sentido. Las cosas no quedan ahí. Esperan del alcalde que gestione para la zona centro de la cabecera municipal la señal de internet pública, en beneficio de estudiantes, principalmente. También se soltó ofreciendo computadoras tipo lap-top para con ello aumentar el uso de la red social entre la población adolescente. Y tampoco, nada de nada.
En fin, en temporada de busca de votos Rosalío dijo que atendería las necesidades de los habitantes de Temamatla, y ahora los votantes defraudados confirman la máxima aquella de que “prometer no empobrece…” y abundan quienes se arrepienten de haberle otorgado el poder a alguien que ejercía una actividad muy ajena a la administración pública, como la de mecánico automotriz, oficio muy digno que Chalío se ha encargado de desvirtuar.
La realidad nacional demuestra que los apuntes que se ganó el ex alcalde en cuestión, actualizados son aplicables por igual en otras regiones del país a personajes con responsabilidades mayores semejantes a los daños que producen. Remember Veracruz.

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