(El Biógrafo de la Gente Común)
En este asunto de la marcha de los encuestadores, una de las cosas que quedó claro en el asunto de los hermanos Abraham y Rey David Copado es que la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación (AMAI), se lavó las manos al regalar mil playeras y obsequiar un Manuel del Encuestador, lo primero para congraciarse con la familia de los fallecidos y lo segundo para ofrecer alternativas de “seguridad” a los empleados.
A esta organización que dice en su página web ser la primera en Latinoamérica le faltaron pantalones, pues no es con un escueto y poco convincente comunicado como se van a resolver las cosas.
Careció de compromiso y una protesta más enérgica para que las empresas den una mayor certeza jurídica a los empleados que en la calle o vía telefónica arriesgan la vida ante tales hechos que suceden frecuentemente.
En este caso a la AMAI le faltó una estrategia para invitar y difundir el trabajo que los encuestadores llevan a cabo, cuál es el objetivo que ellos lleven a cabo determinadas preguntas.
Pero siendo realistas a esa organización sólo le interesan sus asuntos personales y no los de la gente que lo apoya, sólo responde a intereses de la empresas, en pocas palabras se curó en salud, por lo pronto como Poncio Pilatos se lavó las manos y se limpió sus penas como las animas del Purgatorio…
periodistamac@yahoo.com.mx

