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FORUM: TLATAYA ERUVIEL Y EL 2 DE OCTUBRE

Tlatlaya, Eruviel y el 2 de octubre
Eduardo López Betancourt
elb@unam.mx
Sin duda, los tres tópicos enunciados en el título de este artículo, son de actualidad y tienen un común denominador.
El Ejército Mexicano, al que se le rinde homenaje muy frecuentemente, hizo una más de las suyas, simplemente tomó la justicia de propia mano. Resulta que el 30 de junio pasado, los de verde olivo ajusticiaron a 21 civiles en la localidad de Tlatlaya, estado de México.
Evidentemente, como siempre sucede, los gobernantes juran y perjuran que habrá justicia, que los culpables serán castigados con todo el peso de la ley; sin embargo, la realidad ya la sabemos: “chivos expiatorios”, soldados rasos en prisiones castrenses, con ciertas comodidades, y que a la brevedad obtienen su libertad, en la forma más generosa que pueda uno imaginar. Obviamente, ningún alto funcionario de la Secretaría de la Defensa Nacional acaba en la cárcel; debe quedar claro, son precisamente esos “picudos” quienes mandan a sus subordinados a matar gente. Surge el planteamiento: ¿Por qué andan en la calle los militares, cuando la propia Constitución Política de los Estados Mexicanos, señala que deben permanecer en sus cuarteles en tiempos de paz? El recluta está hecho para la guerra y cuando ve a un civil, en automático lo considera su enemigo, y las consecuencias son desastrosas, el caso Tlatlaya así lo confirma, un acto criminal y cobarde.
Eruviel Ávila es actual primer mandatario en el estado de México, y resulta en verdad afrentoso observar cómo gasta enormes sumas de dinero para promocionarse, mientras sus gobernados se debaten en una inseguridad sin parangón. Durante varios días, en páginas enteras, no menos de cuatro, en todos los medios de comunicación impresos, se muestra a Ávila Villegas con sonrisas que envidiaría cualquier actor de cine; es tal la ambición y jactancia de este caballero, que incluso en el Distrito Federal, donde nada tiene que ver su administración, aparece en espectaculares presumiendo que la entidad mexiquense es un paraíso. En definitiva, Eruviel debería ser sancionado de manera ejemplar por derrochar lo que no es suyo; aunque en nuestra patria, ésa es una práctica bastante habitual en crápulas dirigentes.
Veamos, al hablar del Ejército que asesina ciudadanos, hoy el asunto tiene conexión, ya que Tlatlaya se encuentra precisamente en el estado de México, donde son cotidianos los secuestros, extorsiones, asaltos y óbitos de personas inocentes. El punto, es que Eruviel se acaba de reunir con encumbrados mandos del Ejército (lo cual indiscutiblemente no es su papel), para disque juntos combatir la delincuencia en suelo mexiquense. Eruviel fue mi alumno en la Facultad de Derecho de la UNAM, empero por lo visto, no aprendió las lecciones sobre vergüenza, decencia y respeto a la ley.
Como bien se ha dicho “El 2 de octubre no se olvida”; pero analicemos un poco qué sucedió en esa fecha. En 1968, después de la masacre en Tlatelolco, las grandes empresas televisoras felicitaban al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, hoy falsamente éstas se conduelen de los estudiantes; lo innegable, es que el 2 de octubre de 1968, decenas de jóvenes fueron vilmente acribillados por el Ejército, ése que insistimos, a cada momento recibe panegíricos. Los militares del 68 son los mismos de nuestros días; quienes en aquella época eran tenientes y subtenientes, hoy son generales de alto rango; por ende, la muerte de 21 civiles en Tlatlaya, no es obra de la casualidad. Nótese, las cosas para nada han cambiado; el Ejército de 1968 sigue matando artera y abyectamente en 2014.
Es tangible lo que está pasando en México, el gobierno sólo mantiene la mira puesta en satisfacer ambiciosos intereses oligárquicos. Dignatarios como Eruviel, dan rienda suelta a su vanidad y despilfarran sin miramientos las arcas del erario; pretenden engañar a la ciudadanía mostrándose como lo que no son, buenos dirigentes.
Eruviel no se mide, es protagónico a más no poder; en su corazoncito están Los Pinos, y aún siendo abogado (que tal vez es sólo de forma y no de fondo) hace actos realmente increíbles, “se aventó el tiro” de firmar un convenio con el gobernador de Córdoba, Argentina, José Manuel de la Sota, para el tema de la trata de personas; eso sí que no tiene paralelo. Eruviel quizá ignora que los tratados en México los realiza el Senado de la República y los signa el jefe del Ejecutivo federal; asimismo, que el tráfico de seres humanos está en la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada y sólo es ámbito de competencia del poder central; empero a Eruviel eso le importa un bledo, él le entra con pasión a todo lo que tenga reflectores y claro, con cargo al presupuesto mexiquense. ¡Vaya gobernante!
Al final de cuentas, la impunidad y carencia de sanciones severas a los malos dirigentes, provoca que éstos actúen aviesamente y en perjuicio de un pueblo inerme a merced de las balas del hampa, la Policía Federal y el Ejército.
El 2 de octubre de 1968 no se olvida, y no se olvida porque ominosos mandatarios siguen ultimando estudiantes, usando a los milites como brazo armado. La soldadesca, tal como ayer lo hizo en Tlatelolco, hoy lo realiza en Tlatlaya, aniquila connacionales a mansalva de manera ruin y cobarde.
Triste panorama y plena coincidencia. ¿Hasta cuándo?

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