Jesús Tolentino Román Bojórquez
Todo funcionario público electo en las urnas, desde un modesto regidor hasta un alcalde, pasando por diputados locales y federales, senadores, gobernadores y el propio presidente de la República, está obligado, por mandato de ley y antes de iniciar su encargo, a efectuar mediante un evento solemne, lo que se llama en el argot jurídico y político, la Toma de Protesta del ungido, donde éste se compromete públicamente, según reza el protocolo, “a cumplir y hacer cumplir las leyes que emanan de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos”, la Constitución del estado respectivo, el Bando de la Policía y Buen Gobierno del municipio que corresponda, etcétera. Es de tal importancia la Toma de Protesta para un funcionario electo que, aunque haya triunfado en las elecciones, incluso holgadamente, si no celebra la Toma de Protesta referida, simplemente no puede ejercer el puesto para el cual fue electo. Por lo mismo, aunque pocos, en la historia del país suman algunas decenas los casos de gentes que, no obstante haber ganado la votación, no fungieron en su cargo por diversos motivos. Curiosamente, se trata de los poquísimos artículos de la Constitución que se aplican al pie de la letra.
El pedimento legal es muy preciso: “cumplir y hacer cumplir la ley”. En efecto, todo gobernante debe “hacer cumplir la ley” a sus gobernados, pero antes que eso, debe primero “cumplir” él mismo la ley. En otras palabras, nuestra Carta Magna dice que la persona que va a juzgar (el funcionario) a los demás (al pueblo) con la ley en la mano, está obligado a demostrar que posee la suficiente autoridad moral y jurídica para predicar ante sus gobernados con el ejemplo.
En ese sentido y después de que nuestros compañeros antorchistas del municipio de Ecatepec llevan ya 31 días en plantón indefinido frente al palacio municipal que “encabeza” el alcalde Pablo Bedolla López, demandando que se les dote de obras y servicios básicos, es evidente, dicho lo anterior, que es Bedolla quien está fuera de la ley y no Antorcha. ¿Por qué? Porque el alcalde al hacer su Toma de Protesta hace año y medio, se comprometió a cumplir con la ley, a respetar la Constitución, y hoy, ya como gobernante, esa ley le ha importado un soberano cacahuate. O, ¿acaso alguien ignora que la primera obligación de un presidente municipal consiste en atender a la ciudadanía y resolverle, hasta el límite de sus posibilidades, sus necesidades más sentidas y urgentes? ¿No es acaso Bedolla, por mandato de ley, el jefe de la policía y por tanto, el responsable de la inseguridad pública que agobia a Ecatepec, que hoy ocupa el vergonzoso primer lugar en el Estado de México, por ser el municipio con más altos índices delictivos? ¿No viola la ley ese señor al ignorar las demandas elementales y modestas de los antorchistas, como son aulas para escuelas, agua y drenaje para el gran bolsón de pobreza conocido como La Laguna, electricidad en las comunidades muy rezagadas que carecen de este indispensable servicio a unos cuantos kilómetros de ¡la Capital del país y en pleno siglo veintiuno!? ¿Qué hace Bedolla con los casi 3,500 millones de pesos que maneja anualmente el ayuntamiento de Ecatepec? ¿No se prestan sus nulas soluciones a la crítica y hasta la sospecha, en tanto que el señor gasta un dineral en su helicóptero (mismo que paga con el dinero del pueblo), un lujo que sólo puede justificarse en el caso de los gobernadores y presidentes de la República? Lo cierto es que Bedolla es el primer presidente de Ecatepec que usa helicóptero y no se baja de él ni para ir al baño. ¿No es mucha vanidad y egolatría? ¿Acaso
tiene miedo a que la gente le reclame sus incumplimientos en la calle, o a que lo asalten, y por eso el señor prefiere andar por los aires? Seguramente hay mucho de esto.
Pero retomando el aspecto legal, existe otra razón para la que Bedolla viola la ley. Y es el hecho de que durante su campaña política firmó ante miles de ecatepequenses muchos compromisos ante notario público, entre ellos las demandas que hoy reclamamos los antorchistas y, ¿qué está pasando con ellas? Pues que el señor las ha mandado olímpicamente a la basura, acción con la cual se convierte en un doble infractor de la ley: viola la constitución y deshonra su palabra y la firma que estampó frente a la gente que lo apoyó en su campaña.
Los antorchistas, en cambio, consideramos estar plenamente dentro del llamado Estado de Derecho, puesto que: 1) La ley nos otorga el derecho de petición; 2) Nuestras demandas están plenamente justificadas, técnica y socialmente; 3) Bedolla se comprometió ante notario a cumplirlas; y, 4) Porque nuestras marchas y plantones están legalmente autorizados por la Constitución, en tanto que son pacíficas y hemos echado mano de ellas después de año y medio de paciente espera; incluso, como se sabe, dentro de once meses (junio de 2015) habrá nuevamente elecciones y, por tanto, un nuevo alcalde, de donde se deduce que si no presionamos y luchamos ahora por nuestras obras, nos vamos a quedar con un palmo de narices
Lamentablemente existe una laguna en la Constitución. No dice la sanción o castigo al que se arriesga un mal presidente municipal cuando incumple sus obligaciones. Y eso lo sabe el zorro de Bedolla. Pero esto no quita que se comporte como un infractor de la ley y, por ende, como un delincuente. ¡Sí señor: llamémosle al pan pan y al vino vino!
¿Qué salida nos queda entonces? Pues continuar con nuestra lucha social; hacer acopio de fuerza y de paciencia, llamar a todo ciudadano ecatepequense inconforme a que se sume a nuestra lucha digna y organizada y, luego, demostrarle a Bedolla que se equivoca si cree que Antorcha es un movimiento minúsculo y endeble, como todos los demás a quienes el señor ha burlado y no pasa nada. En ese sentido, nuestra lucha continuará cada vez con mayor intensidad; el pueblo organizado nos seguirá y estará cada vez más radicalizado y combativo, puesto que sus necesidades no son inventadas y, sobre todo, porque ya aprendieron que para doblegar la necedad de sus malos gobernantes, no hay más remedio que la lucha organizada. Esta es una lección que los antorchistas del país hemos aprendido bien a lo largo de 40 años; se suda y se sufre, sí, pero al final se triunfa. Al tiempo.

Claro esta… Ambos violan la ley. pinche gobierno y pinches antorchos corruptos.
que legalidad hablan,?¡como el pasar la charola al gremio para el soporte de su supuesta lucha social, jalar equipo o recursos de los municipios que representen como Chimalhuacán revender los terrenos de la gente que expulsan o se sale