Icono del sitio Reporteros en Movimiento

LUVIANOS EN TOQUE DE QUEDA Y SITIADO POR EL CRIMEN ORGANIZADO

LAMENTABLE LO QUE SUCEDE A NUESTROS AMIGOS Y AMIGAS EN LUVIANOS, LA SANGRE ESTA LLEGANDO AL RIO, LITERALMENTE…COMPARTIMOS EL INFORME NOTICIOSO DE JORGE DIAZ NAVARRO…..

Toque de queda en todo Luvianos dictado por el miedo
+ La gente está enclaustrada, cierran comercio y templos
+ Los sicarios ingresaron al palacio fuertemente armados
+ Sometieron con disparos a empleados y a ciudadanos
+ Quienes ante todos cocieron a balazos al comandante
+ Se llevaron 5 policías de quienes se teme por sus vidas
+ Después, muchos después llegó un aluvión de soldados
+ Anoche, varias horas de balas en el centro de la ciudad
+ Caen muertos dos jóvenes victimas del fuego cruzado
+ Los vecinos dicen que sicarios levantaron sus difuntos
+ Aquí no se ha tomado al toro por los cuernos ni del rabo

Luvianos vive desde el jueves Santo una inacabable jornada de alarma, pánico, terror y sobresalto por las feroces balaceras que de manera intermitente desencadenan los grupos de sicarios y comandos de los carteles de la delincuencia organizada que se disputan la plaza. Esta situación se agravo la noche de ayer y la mañana de hoy cuando primeramente las balaceras se desarrollaron en pleno centro de la ciudad y hoy por la mañana un grupo de sicarios fuertemente armados tomó el palacio municipal, sometió a funcionarios y empleados, busco al comandante de policía de nombre Antonio Hernández y, ante la presencia de todos, fue literalmente cocido a balazos, para luego llevarse como a cinco policías, de los que se temen hayan sido ya ejecutados.

Ante esto, como dicen varios vecinos, el señor miedo impuso en todo Luvianos el toque de queda, de tal manera que daba la impresión que ahí todos se habían muerto, pues los pobladores se encerraron en sus casas y en sus negocios, al grado tal que hasta los templos atrancaron sus puertas.

Afortunadamente que los escolares aún están de vacaciones, ya que si esto hubiera sucedido en tiempos de clases la ciudad se hubiera convertido en un verdadero manicomio por los gritos de histeria justificada de padres y madres de familia.

Por otra parte, todo el comercio cerró sus puertas, los locatarios del mercado en un santiamén cerraron sus locales, el transporte público paró, en tanto que por otros medios de comunicación como son las redes y los celulares, la gente expresaba su extrañeza que teniendo ahí La Marina, desde hace ya varios meses, una unidad o cuartel de cientos de elementos, desde el Jueves Santo cuando se iniciaron los enfrentamientos, no haya intervenido para garantizar la paz y tranquilidad de la población, como se ha dicho hasta el cansancio que es el objetivo de su presencia en Luvianos y en el sur.

Ayer cuando el comando de sicarios tomó el palacio municipal, varios vecinos vieron pasar vehículos de La Marina, pero para su asombro pasaban de largo, pese a que les gritaban que adentro de plació había balazos.

Un ciudadano luvianita que en los momentos de la irrupción de sicarios al palacio municipal estaba ahí envió a este espacio el siguiente relato que transcribimos en negras y cursivas:

Siendo las 10:15 de la mañana un comando de aproximadamente 6 individuos, todos fuertemente armados con armas cortas y largas, entra por la puerta principal de palacio municipal.

Los individuos de inmediato comienzan a disparar. Al escuchar los balazos los elementos de la policía empiezan a distribuirse por todas las oficinas y al igual contrarrestar el ataque.

En el segundo piso, los intrusos amagan a tres elementos de la policía, entre ellos al comandante Antonio Hernández, a quien lo obligan que se tire al piso y con las manos sobre la cabeza. Ahí le dispara, segundos después lo remata otro.

Tanto en la parte de arriba, como abajo, se escuchan indicaciones y gritos de buscar a alguien en específico, le piden a los policías que se quiten las gorras y entre ellos se decían él no es, éste tampoco.

Los comandos no buscaron en todas las oficinas, solamente en las que vieron abiertas y donde lograban ver que los policías corrían y se metían, esto fue en 15 minutos de ocupación del palacio municipal.

El comandante yacía en un charco de sangre. Poco a poco los policías comenzaron a salir y recorrer todo el palacio, la gente que se encontraba en las oficinas de igual manera salieron y todos los trabajadores desocuparon el palacio, el silencio reinaba y solo los policías municipales se quedaron.

Una vez que se fueron los atacantes –relatan telefónicamente varios que estuvieron en el palacio durante los acontecimientos- se vieron como en una “volanta” (camioneta de transporte de pasajeros) se llevaron a cinco elementos de la policía municipal.

Cuando trabajadores y público salieron del palacio ya las calles estaban vacías, los comercios cerraban, en tanto que algunas madres de familias corrían a los jardines buscando a sus hijos que habían salido a jugar.

Luvianos, como se ha consignado en este espacio vive desde el pasado Jueves Santo una verdadera jornada de terror porque a diario en cualquier momento se suscitan balaceras entre los grupos de sicarios de los carteles que se pelean la plaza del sur. Esto es –de acuerdo a vecinos y autoridades locales- una guerra entre los Guerreros Unidos, procedentes del Valle de Toluca y los de la Familia Michoacana que ya tienen una década de controlar la región.

La noche del jueves las balaceras se dieron en pleno centro de Luvianos, ya que en los días anteriores las batallas eran a las afueras de la población en las zonas de pastizales, comunidades y lugares serranos.

Los balazos comenzaron a eso de las 9 de la noche –dicen pobladores- y se sabe que el resultado de las escaramuzas se sucintaron dos muertos, dos jóvenes, que al parecer fueron víctimas del tiroteo cruzado, pero hay quienes dicen que las bajas entre los contendientes fueron importantes, porque iban y venían camionetas de carga en donde supuestamente los sicarios levantaban a sus muerto y heridos.

Todo lo anterior ha sucedido prácticamente en los ojos y narices de las fuerzas federales, las que aparecen en los lugares de batalla una vez que ha concluido la balacera y que los levantamuertos ya hicieron su trabajo.

Cuando la toma del palacio y la muerte del comandante de policía, el alcalde, José Benitez Benitez estaba en su casa, porque de ahí se disponía a partir hacia San Pedro Limón en donde se ría la reunión de gabinete regional que presidio el subsecretario de Sedagro Juan Manuel Beltrán, Benitez Benitez fue informado de lo que sucedía y determinó no asistir a la sesión de gabinete, para estar pendiente de la emergencia que vive su municipio. A la reunión de San Pedro Limón acudieron los alcaldes de Tejupilco, Manuel Santín Hernández, de Amatepec, Alfredo Vences Jaimes y el anfitrión de Tlatlaya Ariel Mora Abarca, quienes se mostraron sumamente preocupados de la situación de violencia que se vive en la región y que se ha agudizado en Luvianos, esto pese a la fuerte presencia de las fuerzas armadas y cuerpos policiacos federales y estatales.

Como están las cosas, dicen los vecinos, Luvianos puede convertirse en un pueblo fantasma, ya que desde hace varios años, desde el 2003, la gente ha estado yendo a otras parte principalmente a los Estados Unidos, al Distrito Federal o bien a Toluca, toda vez ue los gobiernos con su actitud acreditan que están más del lado del crimen organizado que de la paz y tranquilidad a la que constitucionalmente tiene derecho la población.

Luvianos ha sido escenario de balaceras desde hace varios años

Para citar solamente algunos hechos les consignamos aquí lo reseñado por diversos medios en distintas fechas

El 6 de febrero del año pasado, la revista Proceso se hizo eco de lo que en este espacio se publicó meses antes, en el sentido de una intensa balacera entre carteles que dejó más de una treintena de muertos y que las autoridades estatales y federales se empeñaban en negar

Desde el 23 de agosto del año pasado –consigna Proceso- pobladores del municipio mexiquense de Luvianos detectaron actividades sospechosas que preludiaban un nuevo enfrentamiento entre los grupos del narcotráfico que se disputan la plaza.

“Por la entrada principal del pueblo que viene de la desviación de la carretera a Bejucos, en la salida hacia Zacazonapan y en las calles del centro, comenzaron a pasar varias camionetas con vidrios polarizados que, como si fueran policías, detenían carros que les parecían sospechosos para revisarlos”, relata un poblador que pidió no ser identificado.

Y un taxista comenta que en la ranchería El Estanco, cinco kilómetros al oriente de la entrada principal de Luvianos, esa mañana un grupo de desconocidos que llegaron en camionetas con ventanillas oscurecidas instaló retenes en la carretera, donde permanecieron más de dos horas: “Paraban a todo mundo, a los que iban y a los que salían de Luvianos”.

Como ya han padecido enfrentamientos anteriores, los pobladores de Luvianos se atrincheraron en sus casas y cerraron sus negocios. Circulaba el rumor de que miembros de La Familia Michoacana estaban buscando a pistoleros de Los Caballeros Templarios que lograron internarse en su territorio para tratar de conquistarlo.

El viernes 24 aumentó el número de retenes clandestinos en los alrededores de Luvianos, y con ello la tensión. Las autoridades locales se mantuvieron al margen.

El día 25 amaneció tranquilo, como si los pobladores de Luvianos y de sus alrededores se hubieran acostumbrado al paso constante de las camionetas con vidrios polarizados. Pasado el mediodía, en el camino que pasa sobre el río y atraviesa la Barranca del Gato, unos tres kilómetros y medio del oriente de Luvianos, los tripulantes de uno de esos vehículos dispararon contra un auto.

“Hirieron en el brazo a una señora que iba manejando un coche que le había prestado uno de sus familiares, y se decía que a ese familiar lo estaba buscando gente de La Familia, por eso empezaron los chingadazos”, cuenta otro de los pobladores, que también pide el anonimato.

Fue en la madrugada del 26 cuando otro grupo, en represalia por el ataque a la señora, se trasladó a la Barranca del Gato para atacar a los del retén. Según habitantes de la zona, la primera “gran balacera” ocurrió entre la Barranca del Gato y la cuadrilla de Cruz de Piedra, localidades ubicadas como a un kilómetro del Cerro de la Culebra.

“Los balazos se oían desde muy lejos. Esa gente usa puro cuerno de chivo (rifles AK-47) y R-15. Se dieron con todo, fueron muchos los tiros que se aventaron –comenta uno de los testigos–; fueron más de 30 minutos de balazos, y claro que hubo muertos, todos aquí nos dimos cuenta de eso. Pero también ya es costumbre de esos matones la de levantar cada quien a sus muertos y todos los casquillos de los tiros. Lo hacen para no dejar evidencias a los verdes o a los negros (soldados y policías, federales o estatales).”

Salir de la versión móvil