Pablo Basáñez y Karim Carvallo, presidentes municipales de Tlanepantla y Cuautitlán Izcalli promueven la devastación ecológica en las áreas colindantes a la carretera México-Querétaro sin importarles el daño que hacen al planeta.
En una tierra sin ley, en la que bajo los auspicios del gobernador Eruviel Ávila, cada alcalde hace lo que quiere, es posible ver como cada día se incrementan el número de construcciones sin que nadie ponga un freno para detener que se acaben con estas áreas de reserva ecológica.
Cada vez es más común ver conjuntos habitacionales, centros comerciales y negocios de diversa índole que llegan a instalar los fraccionadores sin importarles que desaparezcan estos sitios que sirven para recargar mantos acuíferos.
El ecocidio continúa, y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) brilla por su ausencia y aunque se debería de oponer, tal parece que esto es lo que menos le importa, y por lo mismo sólo es un partido de membrete que no defiende causas justas, y ahora la muerte para la vegetación sigue.
Pocos dicen algo, y el final viene ya, razón por la que habrá que ver qué dice ante todo esto el Primer Mandatario del país, Enrique Peña Nieto, habrá que preguntarle si él sabe de esto.
¿Qué futuro le estamos dejando a nuestros hijos, nietos o aquellos parientes cercanos? Si hay necesidad de vivienda, se deberían buscar en el DF casa que están a la venta y construir las nuevas viviendas.


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