2 abril, 2026

Reporteros en Movimiento

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TULTITLÁN, Méx. Mujeres de Centro América recorrieron las vías del tren por donde pasa «La Bestia», en busca de sus hijos; asimismo, sembraron flores con signode perdón y justicia.

“En algún rinconcito de México tienen que estar”, dice Pastora Rivero Salinas, de Honduras.

La Caravana de madres centroamericanas en busca de sus hijos desaparecidos en tránsito por México visitó Tultitlán, aunque no estuvo en Lechería, donde llegan los ferrocarriles del sur y estaba la Casa del Migrante San Juan Diego, sino en la zona de vías de la colonia La Concepción, donde ahora se juntan los centroamericanos para abordar el tren.

Emeteria Martínez, también de Honduras, que hace dos años encontró en Ecatepec a su hija Ada Marlén, relata que “no sabemos cómo es Tultitlán, qué es lo que sucede. Nosotras lo que andamos buscando es a nuestros hijos que pasan por aquí”.

Martha Sánchez, del Movimiento Migrante Mesoamericano, asegura que Tultitlán es uno de los cruces más peligrosos para los centroamericanos y la política que siguen las autoridades del estado de México es erradicar la migración.

“Aquí quieren ayuntamientos libres de migrantes, yo les dije que es muy fácil, que cambien las estaciones del tren y no habrá migrantes. Aquí confluyen las rutas que vienen del sureste y empiezan las del norte. Este es paso obligado de los migrantes, no hay otro lugar por donde puedan cruzar”, afirma.

Agrega que Enrique Peña Nieto fue gobernador del estado de México y en esta entidad está su equipo de trabajo, por lo que hizo un llamado a que como presidente de la República no siga una política migratoria de persecución, ni convierta el tema en parte de la agenda de seguridad nacional.

“A los únicos que van a beneficiar con el cierre del albergue en Lechería son a los polleros, se están creando casas de seguridad. Llegan 300 migrantes a Lechería y a los dos albergues de Huehuetoca llegan 150, ¿dónde quedaron los otros? Los esconden, otros se van por el monte, otros los meten a las casas de seguridad. El hecho es que llegan a Lechería y se evaporan”, menciona.

Pastora Rivera lleva colgada del cuello una fotografía de su hijo José Danilo, al que no ve desde hace 14 años. Tenía 22 cuando salió de Honduras y ahora tiene 36.

“Uno como madre todos los días lo espera. Siempre se sigue teniendo fe que algún día va a llegar”, dice.

Añade: “Pido a las autoridades mexicanas que por lo menos los dejen cruzar la frontera sin matarlos, sin hacerles nada, porque ellos nada más buscan un paso para cruzar, nada más ocupan México para cruzar a los Estados Unidos. Ellos emigran, pero migrar para mí no es pecado, no es delito, más delito es lo que le están haciendo a nuestros hijos al cruzar esta tierra”.

Tomasa Gómez Ramírez, de Francisco Morazán, Honduras, busca a su hija Wendy Suyapa Mencilla, de 33 años de edad, de la que no tiene noticias desde hace dos años, cuando estaba en México.

“La he buscado por internet y no la he encontrado, entonces aquí está en  México. Nosotros estamos haciendo la lucha a ver si con la fe en el Señor vamos a encontrar a todos los desaparecidos de todas las compañeras que andamos aquí. Han de estar vivos, como estén, nosotros tenemos que saber dónde están los desaparecidos”, expresa.

La caravana también visitó el Albergue Hermano San José, ubicado en el barrio San Bartolo, en Huehuetoca, operado por organizaciones sociales, donde las mujeres dialogaron con migrantes. En este municipio también se ubica el Centro de Atención al Migrante, atendido por la Diócesis de Cuautitlán.

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