La Feria Internacional del Caballo que se realiza anualmente en Texcoco se queda chiquita con la que organiza la Universidad Autónoma de Chapingo en su recinto, la que es llamada la Feria Nacional de la Cultural Rural; además, supera a otras ferias regionales como la de Cocotitlán, dedicada al maíz, la de la nuez de Amecameca, inclusive la del Mole en San Pedro Actopan, Milpa Alta y la del estado de Hidalgo, por su concepto nacionalista y sobre todo de apoyo total y gratuita a artesanos y expositores.
Todas las ferias regionales o “internacionales” como la del Caballo se han convertido en unos verdaderos negocios, ya sea de interés comercial o político, en cambio, la Feria Nacional de la Cultura Rural, es totalmente diferente, pues, la UACH no gana más que la satisfacción de apoyar a productores y artesanos que se desplazan a miles de kilómetros de sus pueblos de origen para estar presente en Texcoco.
Sin embargo, aunque en esta ocasión esta feria recibió, según las autoridades universitarias, más de 150 mil visitantes durante dos semanas, no ha sido impulsada o catapultada mayormente, para beneficio de expositores y visitantes.
Si usted amigo ya visitó la Feria Nacional de la Cultural Rural, se dará cuenta que tiene todo para calificar como una de las mejores del país, pero cómo que le hace falta mayor difusión y un poco más de organización para no fallarle a los miles de visitantes.
Tal vez el error de los organizadores universitarios –con todo respeto- es no darle una visión más amplia a lo que representa una Feria Nacional y se queda como “feria del pueblo”.
Sin embargo, ya quedó demostrado que tiene mejores condiciones estructurales, humanas y de expositores que supera a la Feria Internacional del Caballo y a otras ferias.
Les explicó: mientras que la feria del caballo se convirtió en una enorme cantina, donde hay muertos por el crimen organizado, fraudes en la venta de stands, engaños y negocio de políticos –del PRI y PRD según la temporada-, la Feria Nacional de la Cultura Rural, es netamente familiar, no se permite la venta de bebidas alcohólicas, hay una excelente vigilancia interna y realmente se llega disfrutar de todos los eventos, sin el temor de ser agredidos o extorsionados.
En esta feria no se cobra ningún centavo por los stands para los expositores, se les da alojamiento y alimentos de manera gratuita a los artesanos que vienen de Veracruz, Chiapas, Guerrero, Yucatán, Michoacán, Sinaloa, Puebla, entre otros.
Tan solo en el servicio de estacionamiento, en la UACH se tiene vigilancia constante de los vehículos, sin cobrarles nada, en cambio en la feria del caballo, se registran robos de autos y los organizadores llegan a cobrar 100 pesos por derecho a estacionarse cerca de ese recinto ferial.
La UACH solo llega a cobrar 15 pesos de ingreso a los visitantes, para la recuperación de gastos. Y nada más.
Los miles de visitantes tienen la oportunidad de conocer las artesanías de cualquier punto de la República Mexicana, su comida, bailes, música; además, de la ganadería que se desarrolla en la UACH y de la agricultura tecnificada que pueden aprovechar los campesinos de la región o de cualquier parte de México.
En la feria de Chapingo se llega a aprender y llevarse un buen sabor de boca por lo que tenemos en el país; en cambio, en la feria del caballo, solo nos llevamos la cruda o la decepción de que ya fue asaltado por la propia policía o delincuentes que se han adueñado de esa plaza.
Entonces, vale la pena reconocer el esfuerzo de las autoridades universitarias que le ponen empeño –cada año- a organizar este evento, pero también se deben de sumar al esfuerzo las autoridades estatales, municipales, de organizaciones sociales, campesinas, ganadera; de otras universidades, en sí, de toda la ciudadanía para que esta feria siga creciendo en beneficio del mismo país y sus artesanos.
Alguna vez le comente a unos de los rectores de la UACH que esa feria nacional debería de estar en el zócalo de la ciudad de México, por su trascendencia y valor cultural, pero no solo eso, sino también debe de correr por todos los estados de la República Mexicana, por los beneficios que conlleva.
Pero es difícil mover una estructura ferial como la de Chapingo, que de alguna forma ya echo raíces en la UACH y se ha dado a conocer de recomendación de boca a boca.
Deseamos que esta feria sea cada mes mejor cada año y esperemos que algún día trascienda fronteras como ejemplo de lo que tenemos en nuestro país.
La feria tiene 17 años de organizarse con fondos económicos de la propia universidad agrícola y ganadera.
PARA EL ARCHIVO…
En esta feria también observamos la actividad de los estudiantes que mostraron sus enseñanzas en el manejo de suelos, siembras, ganadería, agro técnicas y otros estudios en el recinto universitario que de alguna forma orientan al productor agrícola o ganadero.
La Feria de la Cultura Rural siempre es acompañada por la Feria Internacional del Libro, que ofrece lo mejor de la cultura y literatura, así como conferencias y presentaciones y tiene a un país invitado para rendir homenaje a sus escritores obras literarias.
En esta ocasión fue dedicada a Brasil y ya se organiza para que el próximo año sea para Cuba, cuyo gobierno siempre está dispuesto al intercambio cultural.
Las mejores ferias regionales son la de Cocotitlán y la de Amecameca, por sus orígenes en la promoción del consumo del maíz y la nuez de castilla; además, en Cocotitlán está en crecimiento la feria del conejo mientras que la feria patronal de Chalco, cayó en decadencia por la mala administración y organización de autoridades en turno.
Fíjese amigo lector que hace ocho años nació el Festival del “Gran Señorío Chalca” en Chalco, precisamente, para resaltar esa cultura milenaria, pero por ignorancia del ahora diputado federal del PRI, Juan Manuel Carbajal Hernández y de su “chalán” el alcalde interino, Esteban Hernández Cureño, la despreciaron y desplazaron.
Ahora, este festival, se realiza en el municipio vecino de Cocotitlán, cobijada por el gobierno panista de ese lugar.
Pero, vea usted, hasta el sacerdote de Chalco, Noé Aguirre, le negó el espacio del atrio de la parroquia de Santiago Apóstol, a los organizadores de este festival, por el simple hecho de que algunos de ellos militen en el Partido Movimiento Ciudadano, antes Convergencia.
Y es que los intereses del sacerdote y de las autoridades locales, van de la mano, ya que ambos son del PRI y como buenos “dinosaurios” del atraso cultural, niegan las oportunidades de disfrutar de un festival netamente cultural.
Y es que el cura del pueblo, como buen líder priista, tiene su cuota de poder en el ayuntamiento de Chalco, pues es la segunda vez de que la Iglesia Católica, tiene una regiduría como pago político a Noé Aguirre, por ello, se niega a apoyar a opositores políticos.


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